Y de repente, Preeclampsia grave. ( parte I)

Vuelvo de mi retiro blogueril, para contaros como fue la llegada de mi hija a este mundo. Gracias por volver a leerme. GRACIAS sobre todo por estar ahí fuera, apoyándome y dándome cariño en todo el embarazo y postparto de mi niña, de corazón.

Creo que puedo aportar información, de algo que en condiciones normales no se sabe o no se profundiza en ello, a no ser por supuesto, que nos pille en pleno embarazo. La pre – eclampsia grave y de sopetón ( de sopetón, Sí , a última hora vamos… Como un plas, en toda la boca)

Os dejo un enlace, sobre el tema aquí.

 
En la espera de que en cualquier momento llegase Luna, de repente, tenía dolores de cabeza, dolores abdominales ( como ardor a lo bestia) luego fueron los puntitos de luz que veía cuando me agachaba y para terminar un hormigueo, que acabó en hinchazón de medio lado de la cara. Me asusté, me tomé la tensión y estaba muy descompensada, tenía la baja muy alta 10/8. Aunque no era nada llamativo, si nos recomendaron ir a urgencias, a que nos echaran un vistazo,debido al avanzado estado de gestación.

Dejamos a los peques con mi madre (lasuperyaya, gracias mamá 💜) y nos dirigimos al hospital de torrejón, donde estaba previsto traer a mi pequeña al mundo, en un parto natural, en la bañera de partos( si era posible) sin analgesia y de una forma tranquila y consciente. Ellos ya tenían allí mi plan de parto, mi expediente, estaba todo preparado y aceptado.

Sinceramente, creía que me iban a decir ” estás muy bien, será de las cervicales… ( por ejemplo) o estas gorda como una vaca y pasada de rosca ya, qué quieres?” Pero no…

Previamente, antes de subir al ginecología, una “amable doctora” decía que eso no era nada, que era muy normal y que sólo sería una migraña.  En ginecología, la historia cambió. Entramos en la consulta, ya tenían mi historial abierto, la  ” amable doctora” de antes, habia llamado a la gine, después de una amable crítica por mi parte.

La ginecóloga, me empezó a preguntar y cuando comencé a contarle lo que sentía, frunció el ceño y sentenció –” Pues Cristina, creo que ya te quedas aquí con nosotros. Tienes todos los síntomas, de una Preeclampsia grave.”

Me quedé de piedra.

Pasé a quitarme la ropa, para que me hicieran un tacto y una eco. Antonio se quedó con la doctora hablando, cuando vi su cara cuando salí, vi que la cosa iba en serio. 

” ¿Pero me lo vais a provocar?”- dije.
“Sí, las condiciones son favorables, estás en la 42, tienes el cuello borrado y 2 cm de dilatación. La niña no corre ningún peligro, pero tú si. Después de esos síntomas que describes, pueden venir las convulsiones y hasta el coma. No vamos a esperar más, ya tienes asignada sala de dilación, la 5…”

Seguía de piedra.

En menos de 10 minutos, ya estaba sentada en el sofá de la sala de dilatación 5, mirando hacia la ventana y sin creerme lo que iba a pasar. Tenía que asumirlo, digerirlo y tragarlo, pero no podía.
A partir de aquí,mi parto no sería el que yo había pensado y aunque sabía y era conocedora de que algo podía cambiar o pasar en el transcurso del mismo, jamás hubiese pensado que sería tan diferente.

Fue un palo gordo, me cerré en banda. Como un caracol,me metí en mi y ya no salí hasta que llegué a mi casa o quizás duró más o quizás todavía dura, pero ya tengo a mi hija conmigo.

Obviamente, de repente,se convirtió en un parto de riesgo, lo que hacía que me negaran la piscina de parto para la dilatación ( en el caso, ilusa de mi, de seguir con el parto sin analgesia) también me limitaron movimientos, con las vías con el sulfato de magnesio que me pusieron y el suero.

Por cierto, la monitorización inalambrica, es igual de mierda que la otra, solo que te puedes mover a medias y mojarte ( luego mojas todo el camisón y estás empapada hasta que se seca, vamos una mierda). Pero se mueve igual, se pierde la señal igual etc…

Después de ponerme la medicación, el plan era romper la bolsa y dejar aproximadamente 2 horas para ver si empezaba a dilatar por mi misma.  3 horas después, seguía igual, 2 cm.

Tenían que empezar con oxitocina me dijeron, dicho y hecho, la pusieron. Empezó a doler rápido, aunque se aguantaba, dolores de parto más o menos normales, bastante dolorosas pero llevaderas. Estaba disfrutando realmente, tenía la ducha, mi música puesta, el cojin de semillas calentito en la parte baja de la tripa, sentada en mi pelota, con la cabeza apoyada en la almohada,colocada en un lateral de la cama y él cogiendome de la mano, ayudándome en cada contracción, con sus susurros y su mirada. 

Él era al único que quería tener cerca, era el único que en esas condiciones me hacía sentir tranquila. Sólo confiaba en él. Era con el único con el que no estaba enfadada. Gracias por estar allí conmigo, mi vida. Gracias por ser y estar, por entender, comprender y apoyar. Te amo.

Pasaron  seis horas, seis horas de contracciones de parto… sin resultados. Cuando me hicieron un nuevo tacto, no había dilatado nada, seguíamos igual.  Después de esto, dijeron que  tenían que subir la oxitocina, esta vez ya a chorro. 

Es un dolor indescriptible, mucho más que una contracción de parto normal… te parte en dos, no puedes respirar, ni pensar , ni siquiera cagarte en la puta madre de quien la inventó. La oxitocina sintética es el mal.

Ilusa de mi, quise aguantar, pero después de dos horas así, ya no podía más. No, no pude aguantar, era demasiado. El dolor de cabeza iba a más, casi a punto de estallarme , mi tensión empezó a subir y mis matronas, me miraban como si mis contracciones les estuvieran doliendo a ellas,me insistían en que por qué aguantar.  Antonio me miraba con una expresión entre dolor, impotencia y miedo que me hacía estremecer a mi. Empecé a desesperar.

La ginecóloga, me recomendó previamente la epidural, ya que bajaba la tensión y eso haría que me encontrara mejor. Mis matronas también insistían en ello.
Hasta ese momento me resistí y pensé que querían quitarse problemas,  dentro de mi , creía que me planeaba encima la sombra de la cesárea y no quería ponérselo fácil a nadie. Hasta ese momento …

Y la pedí… y lloré.

Se desmoronaba todo lo que había imaginado, lo que no sabía era que iba a ir más…

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