Y de repente, Preeclampsia grave. ( parte II)

Si te perdiste la parte la primera parte, te la dejo aquí.

Tardaron en venir a ponerme la epidural, en ese momento, yo ya no podía más. Hicieron salir a Antonio y comenzaron a prepararme, previamente habían bajado la oxitocina, para que pudiese respirar y estarme quieta durante el pinchazo.

Me pincharon sí y me pincharon mal. Y sentí un calambre corriendome por toda la espalda y la pierna. Y volvió a pinchar.

Ya colocada la vía, el anestesista y mi matrona se quedaron allí un rato, haciéndome preguntas, de como me encontraba, por enésima vez conectada al tensiómetro, controlando el sulfato de magnesio, mis reflejos y como colofon, sondándome (para controlar la diuresis).

En aproximadamente, 30 minutos, ya tenía dormida la pierna ( Sí, había vuelto a pinchar mal)  y la otra la seguía sintiendo, tenía alguna molestia en la ingle, pero bueno,  parecía que me empezaba a doler menos la cabeza y me bajaba la tensión, así que todo el mundo lo dio por bueno.

Cuando hubieron controlado todo, nos dejaron de nuevo tranquilos. Volví a llorar abrazada a él. La visión era tremenda. Tenía cogidas vías en los dos brazos( una para el sulfato de magnesio y otra para la oxitocina  y suero), sondada, con la bolsa a un lado de la cama y con la vía de la epidural por el hombro…  una maravilla vamos. Por lo menos ya no me dolía la cabeza.

Y así, pasaron 4 horas tranquilas y con ellas un nuevo tacto, ahora si, ya estaba dilatada de 8cm.  Pero cuando miraron la bolsa de la sonda, para apuntar la cantidad de orina, empezaron a insistirme en que bebiera agua ( no me habían dejado hasta ese momento) , parecía que los riñones empezaban a ir “regulín”, la orina que había en la bolsa, a parte de poca, era como café. Sus caras eran un poema.

Vinieron a pincharme como cada seis horas, me hacían análisis de sangre para controlar la coagulación, ya que, como me enteré después, tampoco coagulaba bien.

Cuando acabaron de hacerme todo, ya me dolían las contracciones bastante y a eso se le sumaron las ganas de empujar. No dije nada, solo a Antonio, quería estar sola, en intimidad y empecé a empujar con todas mis fuerzas cuando tuve ganas. Deseaba sentir salir la cabeza de mi hija, estando su padre y yo solos, pero no fue así.

No sé cuánto estuvimos empujando, Antonio me cogía de la mano y hacía fuerza para que me agarrara a él, yo seguía pujando con todas mis ganas. De repente, entró la matrona y preguntó si tenía ganas de empujar, le dije que ya llevaba un rato sintiéndolo, así que me lleve otro tacto de regalo… 10 cm. En el siguiente pujo, la niña bajó, pero cuando dejaba de empujar volvía a subir. Ella seguía con la mano dentro y ya no la sacó en aproximadamente 6 horas.

Los dolores ya eran impresionantes y las molestias que sentía en la ingle, eran un verdadero infierno. Me partían por la mitad, era desgarrador. El dolor de la ingle solapaba al de la contracción y cada vez se hacía más intenso.  Recuerdo que no podía ni respirar, empujaba y empujaba para ver coronar a mi hija, pero no salía… siempre volvía a subir. Las matronas, no paraban de decir que lo hacía muy bien,que siguiera apretando …” muy bien cristina, muy bien, venga empuja, lo estas haciendo fenomenal, muy bien. Empujas fenomenal, muy bien. Sabemos que duele,pero venga que lo haces requetebien” y así 5 horas más.

Nota mental : si me estas leyendo y eres matrona y/o personal sanitario , por favor en esos momentos cállate. No eres de ayuda infantilizando

Fueron las 5 horas, más dolorosas de mi vida, físicamente hablando. Me puse en todas las posturas que me fueron posibles con la pierna entumecida , en cuclillas, con la pierna encima de la barra, agarrandome a la barra, de lado… insoportable cada una de ellas e imposible hacer salir a mi hija.  Estaba desconcertada, agotada, asustada, no podía más, no me podía doler más y todo esto con las dos vías puestas y sondada.  Agarré a Antonio por la camiseta y le grité llorando, que no podía más, que por qué no salía!
Él, con lágrimas en los ojos, me acompañaba y me decía que ya lo veía, que me conocía y que él tampoco sabía,por qué no coronaba.

Mientras, me seguían diciendo que apretara, aunque ya habían dejado caer que iban a llamar a la ginecóloga.

Estaba muy asustada. ¿¿ Qué le pasaba a mi hija?? ¿¿por qué no salía? ?

Cuando llegó la ginecóloga, me vio empujando y gritando con toda mi alma, vio reflejado el dolor en mi cara y supongo que en mi cuerpo también, porque increpó a las matronas el tenerme sin epidural, con la oxitocina a chorro, con el dolor de ingle ese raro durante tanto tiempo y sin ponerme otro bolo de epidural.  Empezó a explicarme que había que ir pensando, en utilizar la ventosa para que terminara de salir. Acepté , aceptamos.

Me estaba empezando a subir la tensión,  no orinaba y me volvía a doler la cabeza… no podía más. Lloraba de impotencia y de dolor.

La ginecóloga fue a llamar al anestesista y en cuestión de minutos estaba en la habitación, poniéndome el bolo de epidural. Cuando me calmó un poco el dolor de la ingle, y no antes, aún habiéndole dicho que empezáramos de nuevo, la gine empezó a preparar la ventosa.

Me explicó, como iba a hacer y en que consistía. En la siguiente contracción empezábamos.  Y así fue, metió la ventosa y mientras yo empujaba con todas mis fuerzas, ella tiraba de la cabeza de mi hija.

Me empezó a doler el alma, por mi niña y por mi. Parecía que me la arrancaban de las entrañas y así era . Qué forma de venir a este mundo más mala y más cuando vi que salía gris y sin respirar.

Daba tirones para arriba y para abajo, sentía que me la arrancaba de mis entrañas. salió la cabeza y seguía sin poder salir ella sola. Seguía tirando, aunque ya sin ventosa. Consiguió salir o sacarla y la puso encima de mi.

La abracé, la besé y no lloraba,no se movía, estaba gris, no conseguía respirar. La empecé a masajear la  espalda, la toqué la cara y en un segundo me la quitaron de encima. Se la llevaban a la otra punta de la habitación donde estaba esperando la pediatra, pero justo antes de llegar a ella y justo después de arrancarla de mi pecho, comenzó a llorar… y nosotros con ella, en ese momento la volvieron a traer conmigo, con nosotros.

La pedí perdón, por traerla así a
este puto mundo. Le dije que la amaba y que ya estaba conmigo. La acaricié el moretón que tenía en la cabecita, de la ventosa y como se quejó, la volví a besar y a pedirla perdón.

En ese momento, la ginecóloga, me enseñó el cordón, el cual, venía con un nudo real y era más corto de lo normal. Por eso cortó el cordón antes de tiempo y fue un alumbramiento dirigido ( creo).

Ya sólo recuerdo a  Antonio llorar, que mal lo pasó el también.  Ponerla al pecho y que su agarre fuera perfecto. A la ginecóloga diciendo que estaba perfectamente y que no necesitaba ni un punto. A la matrona decir, que milagrosamente después de parir había orinado perfectamente y muchísimo, que la tensión estaba bien, daba igual

Por fin estaba conmigo, con nosotros. Ella bien. Las dos bien.

LUNA. 03/08/2015
3.300 GRAMOS DEL MÁS PURO AMOR.

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